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Cynthia Villagómez
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Revista electrónica Interiorgráfico
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Tendencias que afectan la Educabilidad en América Latina PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por M.C.D. Cynthia Villagómez Oviedo   
Índice de Artículos
Tendencias que afectan la Educabilidad en América Latina
Globalización
Globalización 2
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Para educar, hace falta un mínimo de bienestar. Este trabajo se aboca a este aspecto de la educación, así como a las tendencias actuales que intervienen para que la condición de educabilidad no se lleve a cabo de manera equitativa. Este proyecto se desarrolla en una primera parte, con una descripción de lo que es la educabilidad y lo que se espera de ella, posteriormente se mencionan las tendencias que afectan a la educabilidad, tales como la creciente desigualdad y la globalización.

Los antecedentes de la educabilidad, se encuentran como una noción antigua: “Desde la filosofía de la educación se dice que todo hombre en tanto <ser> es perfectible puesto que tiene <potencia> y, por lo mismo, es educable” (Tedesco:2002:8). Sin embargo, esto es relativo ya que no todas las personas al existir están en igualdad de circunstancias, lo que condiciona el hecho de ser educado; y en este sentido no nos referimos a las “diferencias naturales”1, sino a las sociales. Es decir, aquellas que fungen como obstáculos, para determinar el acceso y permanencia en la educación, como el lugar donde se vive, el ingreso, o las capacidades propias del individuo.

El nuevo orden mundial pone en grave riesgo la oportunidad de educarse, en especial de los grupos vulnerables (en pobreza y/o pobreza extrema), que en Latinoamérica son un número considerable2 y que va en aumento cada día, esto no sólo en lo que a la oportunidad de tener acceso a los primeros años de instrucción básica se refiere, sino en lo referente a la permanencia dentro del mismo sistema educativo; como sabemos el proceso educativo lleva tiempo (no es instantáneo dice Tedesco) y las constantes variaciones en las actuales condiciones de vida no lo posibilitan. Finalmente no hay que perder de vista que “…tener educación permite acceder a trabajo de calidad, participar en las redes por las que circula el conocimiento, integrarse a la revolución de la información y escapar al círculo vicioso de la pobreza” (CEPAL:2002:308).
Desigualdad social

Este aspecto social, proviene de la aspiración a alcanzar una sociedad justa, coincido con Durkheim que una sociedad justa es “…simplemente una sociedad en la cual las desigualdades sociales expresen exactamente las desigualdades naturales”3. Es decir, aquellas desigualdades naturales en cada individuo, como pueden ser: la salud e inteligencia. Aunque a lo largo de la historia se han justificado las desigualdades a través de la elevación de las mismas a lo “natural”4.

Sin embargo, hay características o diferencias que nos distinguen a unos de otros, estas diferencias como la edad, el sexo, entre otros, son inobjetables. Por lo que entre los seres humanos siempre existirán estas diferencias. Hay ocasiones en que a través de escalas sociales, las diferencias se convierten en desigualdades, como es el caso hombre-mujer, en donde a éstas últimas históricamente se les ha considerado inferiores al hombre en muchos sentidos, y no es sino hasta ahora con la introducción de la mujer al mundo laboral, que ésta es vista en relación de igualdad con respecto al hombre.

De tal manera que en educación, lo grave es que aquellos cuya condición de origen ha sido desventajosa, el sistema educativo los discrimine por tal condición, es decir, no les proporcione el capital cultural al que por diversas razones no tuvieron acceso. A este respecto, Bourdieu señala que: “…hay cosas de las cuales todo el mundo hace como si todos las poseyeran, mientras que solamente algunos las dominan…”. Sería terrible pensar que el sistema educativo está diseñado para dominar a los dominados como señala Bourdieu, siendo que el sistema educativo debe ser un espacio donde se reflexione y se promueva la acción, sobre el mundo para transformarlo7 queda fuera la posibilidad de la educación como espacio para el sometimiento, aunque claro, este es un ideal, pero como tal puede ser alcanzado.

Partiendo del punto de vista de que para estudiar la desigualdad social es necesario tomar postura en cuanto al origen de la misma8, considero que la teoría de “Ingresos y capacidades” de Amartya Sen, proporciona una visión clara en este sentido.

Sen, ganador del Premio Nóbel de economía, que nació y creció en campus universitarios (de padres catedráticos), aporta con esta teoría una perspectiva de la pobreza desde el punto de vista de la falta del desarrollo de las capacidades del individuo, es decir, su calidad de vida operará en función a sus propias capacidades; lo que vincula a la educación como parte importante de la solución del problema de la pobreza. Por lo que el enfoque de Sen, ha revelado diferentes grados de injusticia en algunos países pobres, además de que “…permite comprender que la insuficiencia de ingresos no es la causa de la pobreza, sino su consecuencia y que las verdaderas causas de la miseria deben buscarse en el desarrollo de las capacidades humanas” (RODRÍGUEZ-SOLERA:2004:250).

Ante la interrogante de ¿cómo se determina la calidad de vida?, Amartya Sen menciona que no sólo se necesita saber cual es el ingreso en dinero9, sino también qué tan capaz se es en la conducción de la propia vida, “necesitamos saber de su salud y de los servicios médicos, conocer su educación –y no sólo de la disponibilidad de ésta, sino de su naturaleza y calidad-. Es necesario saber acerca del trabajo, si es satisfactorio o tediosamente monótono, si los trabajadores disfrutan de alguna medida de dignidad y control y si las relaciones entre los patrones y la mano de obra es humana o denigrante. Es necesario saber qué privilegios legales y políticos disfrutan los ciudadanos, qué libertades tienen para conducir sus relaciones sociales y personales. Es necesario saber cómo están estructuradas las relaciones familiares y las relaciones entre géneros, las formas en que estas estructuras promueven o dificultan otros aspectos de la actividad humana”10. Se necesita una descripción rica y compleja de lo que las personas pueden hacer y ser. De tal manera, que el PIB (Producto Interno Bruto) por sí solo no mide la calidad de vida y sin embargo, esa medida sigue usándose cuando se hacen políticas públicas para combatir la pobreza; por lo que el aporte de Sen ha proporcionado la perspectiva humana que se necesita para evaluar y emprender acciones sobre el tema.

Para este autor, la capacidad11 de una persona, es su habilidad real para lograr funcionamientos valiosos como parte de la vida, la calidad de vida debe evaluarse en términos de la capacidad para lograr funcionamientos valiosos. Sin embargo, aspectos más complejos como ser feliz en el trabajo, o cómo lograr el respeto propio, son casos en que según Gaertner es muy difícil se lleve a cabo una medición. (SEN:1996:97).