Evolución de la Danza Contemporánea en Cuba

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Décimo Quinta Edición Octubre 2015
Actualizado: Saturday, October 31, 2015 - 07:10
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ARTÍCULO

Resumen

El presente artículo expone la evolución que ha tenido la danza contemporánea en Cuba, a partir de su historia y la influencia que tuvo el maestro Ramiro Guerra para la creación de la técnica y el método cubano que se implementó en el país para la enseñanza de la danza moderna. Para ello, se llevó a cabo una investigación y revisión de la documentación existente, además de una entrevista realizada en enero del año 2013 al maestro. Por otro lado se muestran los elementos básicos que la constituyen y se reflexiona acerca de la importancia de teorizar la danza para que trascienda.

 

Palabras clave: danza contemporánea cubana, historia, metodología.

 

La danza moderna cubana no puede ser ajena a su época ni a su historia, puesto que nació con el triunfo de la revolución en el año 1959, una nueva época que dio inicio a diversos procesos culturales en el país. Se reformó el sistema de educación hasta el nivel universitario y se fundaron diversas instituciones, entre ellas el Ballet Nacional de Cuba y el Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, que posteriormente se convirtió en el Conjunto Nacional de Danza Moderna; hoy Danza Contemporánea.

Por otro lado, es imposible hablar de los inicios de la danza cubana, sin mencionar al precursor del movimiento danzario contemporáneo cubano, Ramiro Guerra o como bien se le conoce en el país, el padre de la danza moderna; autor de una copiosa obra literaria sobre la técnica dancística y fundador de la hoy Danza Nacional de Cuba. Su presencia en la danza cubana hizo posible la introducción de la modernidad como nueva opción del movimiento.

En la década de los años 60 y 70 de la Revolución Cubana, sucedieron rigurosos cambios debido a la presión política del país, como consecuencia el campo cultural se radicalizó y muchos artistas lamentablemente fueron alejados de sus actividades, entre ellos el maestro Guerra, quien fue suspendido de su cargo durante años y sólo se dedicó a la investigación; tiempo en el que escribió y plasmó sus conocimientos y experiencias en diversos libros. En ésta época la calidad estética, las obras, comenzaron a ser más apreciadas por sus aspiraciones ideológicas y políticas, que por sus valores artísticos.

Más tarde este error fue rectificado y la vida cultural, artística e intelectual lograba nuevamente posicionarse sin antecedentes; de ahí nacieron el Ministerio de Cultura y el Instituto Superior de Arte.

Este importante cambio fue el que hizo que la danza cubana a finales de la década de los 80 y principios de los 90 tuviera un espacio esplendido, un cambio radical que originó grandes proyectos y creaciones. Evolucionando de manera notable y con el firme propósito de inquirir en la unidad, el contenido y la forma de la realidad cubana.

Con una extensa fusión de técnicas y estudios Ramiro creó una danza nacional, una técnica con carácter propio e inconfundible. De este modo, logró que la técnica cubana tuviera un peculiar estilo, el cual se ha ido desarrollando hasta lograr criterios pedagógicos y técnicos bien definidos sobre las metas a alcanzar.

La técnica cubana involucra diversos elementos y estilos; de la escuela estadounidense tomó principalmente la torsión de la técnica de Martha Graham, la mesita de Merce Cunningham, los cambios de peso de José Limón y las caídas recuperación de Doris Humphrey. Como fuente de motivación fundamental, utilizó el origen y los principios técnicos del movimiento folklórico cubano, la técnica de ondulación de Obbatalá con sus posiciones tanto abiertas como cerradas y el uso del gancho de los diablitos de las manos de Abakuá. De la misma manera, manejó el movimiento pélvico proveniente de los bailes de Changó y Ochún como centro del cuerpo de gran energía, virilidad y sensualidad; de la cultura bantú los brazos con su barroquismo y por supuesto, el danzón, la contradanza y el son cubano.

“Ramiro se ocupó de la formación de sus bailarines de la manera más amplia posible, no sólo en el aspecto técnico del desarrollo de las capacidades físicas, sino también a la formación de una personalidad artística; es decir, planteó la necesidad de desarrollar en los alumnos no solo los músculos del cuerpo si no también la capacidad de pensamiento, instruir al bailarín en la importancia de formar y educar el rigor, la disciplina, el trabajo en conjunto y el manejo de las frustraciones”. [1]

Muchos teóricos afirman que el método cubano tiene un estilo que combina la técnica con el temperamento, lo que provoca que surjan ritmos, intensidades, matices y movimientos del cuerpo diferentes.

Ahora bien, en cuanto a metodología de enseñanza se refiere, la danza se ha movido dentro de muchas contradicciones, si bien es cierto que no está exenta del desarrollo de los procesos de aprendizaje, su documentación y registro son limitadas. Debido a esto, fue que Ramiro tuvo la iniciativa de desarrollar un método que respondiera a la necesidad de maestros y estudiantes, asegurándose de que posteriormente quedara documentada para su puesta en marcha.

Fue un trabajo en conjunto con las maestras Elena Noriega de México y Lorna Burdsall de Estados Unidos, quienes evaluaron y analizaron según sus propias experiencias, la manera de crear un método que diera como resultado una estructura basada en los principios que deben regir el desarrollo técnico de la clase y sus bases para el trabajo del cuerpo. Sin dejar de lado por supuesto, las leyes de la didáctica aplicadas a la danza y los requisitos para el trabajo fusionado de cada técnica, puesto que cada una está formada por un sistema de movimientos diferentes, como por ejemplo, unos trabajan más las extensiones y la fuerza, otros se destacan por la entrega del peso a la gravedad y algunos resaltan la expresividad; pero cualquiera de estos sistemas parten de ciertos ejercicios estables que pueden recombinarse de diversas maneras.

 Luego de una larga investigación y experimentación, el maestro Guerra creó un manual metodológico con los recursos necesarios para llevar a cabo la enseñanza de manera ordenada y adecuada, a través de la utilización de procesos y técnicas que hacían más eficiente la dirección del aprendizaje; gracias a ellos, se lograrían incorporar con mayor facilidad los conocimientos a los alumnos al utilizar los recursos metodológicos para la efectividad del aprendizaje; con un sentido de organización que daba impulso a los pasos de enseñanza.

La profesora e investigadora cubana María del Carmen Mena Rodríguez, en la constante búsqueda de mejorar las necesidades de la educación artística, la investigación y el fundamento de los procesos educativos, indica que:

“Debido a la escasez de conocimientos pedagógicos para abordar la enseñanza, faltó motivación de los profesores para asumir la materia; entonces se reestructuró el plan de estudio […] y apareció una nueva materia bajo el nombre de: Metodología de la técnica, didáctica y organización escolar, posibilitando al futuro maestro de contar con mayores recursos para la enseñanza”. [2]

Se puede concluir, que la Danza Contemporánea en Cuba, es el resultado del esfuerzo de varias generaciones que a pesar de las condiciones políticas por las que atravesó, creció y desarrolló. Se hizo posible por la creatividad e ingenio de varios artistas que generaron el movimiento dancístico en la isla y supieron asentar con excelencia el valor e importancia de renovarse, nutrirse y aplicarse para lograr un desarrollo progresivo y continuo. Finalmente el movimiento que comenzó en los años 50, continúa su proceso de evolución y aquellos bailarines que instruyó el maestro Guerra han sido capaces de continuar con su trabajo a favor del desarrollo de la danza en el país.

 

Índice de citas

SANZ, Carolina Riera: “Ramiro Guerra. Bailarín, coreógrafo y maestro”.  Santiago de Chile: Universidad de Chile, Facultad de Artes, Departamento de Danza, p. 63. 2012. Disponible en línea: http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/111578/riera.pdf?sequence=1

RODRÍGUEZ, María del Carmen Mena: “El cuerpo creativo, taller cubano para la enseñanza de la composición coreográfica”. Buenos Aires, Argentina: Colección Súlkary Cuba, Balletin Dance, p. 27, 2009.

 

 

Entrevista con el maestro Ramiro Guerra, La Habana, Cuba, 2013.

Fotografía: Noé Alderete Ramírez

 

 

Compañía Deimos danza contemporánea: Río y Monte

Fotografía: Jessica Barraza