La escena de DanzAbierta y su danza contaminada

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Décimo Sexta Edición Diciembre 2016
Actualizado: Saturday, December 31, 2016 - 23:19
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ARTÍCULO

 

Resumen

El presente artículo, es una exposición sobre la contaminación que ha ocurrido en el arte de la danza a través de los años. Recreando a través de la historia de una compañía y su creadora, los criterios más relevantes de su propia creación. Un arte de liberación, trascendente y de orden social, que parte de la condición vivencial de las personas y le da una estética diferente al movimiento. Asimismo, se intenta revalorizar la situación actual de la profesión dancística con la finalidad de adquirir nuevas formas de pensar y actuar, buscando fortalecer e incrementar el conocimiento como factor primordial para la creación. Para entender de mejor manera el tema expuesto, el artículo comienza con un análisis del término contaminado y su relación con la danza, luego una breve descripción biográfica de Marianela Boán quien fue precursora del movimiento dancístico en Cuba y fundó la compañía de DanzAbierta; posteriormente el proceso experimental que utilizaban para crear las obras coreográficas bajo el método contaminado y la renovación que ocurrió en la compañía con la llegada de otra coreógrafa. Finalmente, se llega a la conclusión que para conseguir el desarrollo de la danza se deben dejar atrás las imitaciones y repeticiones de patrones técnicos que sólo endurecen la interpretación y buscar la motivación como motor fundamental para la creación.

Palabras clave: dramaturgia de la danza, Marianela Boán, danza y contaminación, creación dancística.

 

Contaminación y danza

Es notable que los estudios en danza están enfocados principalmente al desarrollo de la técnica corporal; lo que suele ser una presión constante para ejercer como bailarín por la caducidad del cuerpo, lo cual constituye mucho esfuerzo para corto tiempo. Sin embargo, queda en desventaja la propia naturaleza de la danza, la interpretación, sensación y expresión del ser humano. Esta situación, ha provocado que en la actualidad con más frecuencia tanto bailarines como coreógrafos se muestren descontentos y se replanteen nuevamente interrogantes acerca de la concepción dancística; quizás un equilibrio entre corporalidad y tendencias sería lo ideal.

En relación a lo anterior, se plantea la problemática desde el planteamiento de un término que ha causado polémica en la comunidad dancística –contaminación-.  Según el diccionario de la real lengua española, el término contaminar es un fenómeno que se produce cuando una copia se realiza utilizando diversos modelos discordantes entre sí. A pesar de que el término contaminado pudiera verse como algo sucio, impuro y desintegrado que altera y daña el estado original de una cosa, la contaminación de la que se habla en éste ensayo convence de todo lo contrario. La realidad, es que esta discordancia puede ser el ideal inminente para la purificación del arte, brindando pureza y limpieza para la creación. Es imposible predecir la evolución que ha tenido el conflicto acerca del término, sin embargo se puede afirmar que se ha hablado del caos como generador de ideas y solución de problemas. Una oportunidad para mostrar el ingenio y creatividad para convertir esa contaminación en experiencias trasformadoras del arte.

Algo semejante ocurre hoy día en la danza contemporánea, una nueva revolución del movimiento en una desesperada obsesión por encontrar respuestas. Muchos consideran, que el bailarín llegó al límite de su creatividad y tecnificación y por ende, está en búsqueda y experimentación de algo nuevo y puro. Tal como ocurrió con Isadora Duncan hace más de un siglo, quien cansada de las danzas elaboradas y artificiales, decidió dejar las zapatillas apretadas de Ballet, el típico tutu de corset asfixiante y se descalzó para danzar; con su cabello suelto comenzó a liberarse de lo que para ella más que un arte, era ya un suplicio. Así fue como Isadora, una de las pioneras de la danza moderna en el mundo, logró manifestar la danza en contra de lo falso, absurdo y frío que se establecía en su tiempo.

Por lo tanto, se puede decir que el desacuerdo por las antiguas normas de creación siempre será una forma para querer innovar. La transformación en la danza, nunca dejará de existir siempre y cuando haya personas inquietas e incómodas con la actualidad robotizada; y quienes con visión y creatividad propaguen la duda y creen ideas nuevas.

Así es como entonces, la contaminación pasa a ser un beneficio y no una epidemia. Dando paso a que generaciones de bailarines se interroguen acerca de su interpretación, cuerpo y movimiento. Reflejando mediante este método contaminado, una danza que eleva y mueve al ser humano con dinamismo y talento.

 

Precursora de la danza contaminada y DanzAbierta.

En ésta búsqueda, aparece la figura de Marianela Boán, nacida en Cuba en el año 1954 quien comienza su historia junto al primer movimiento dancístico cubano que se impulsó desde el año 1959 junto con el triunfo de la revolución, una época que vio desde sus inicios y donde surgieron diversos procesos culturales en el país. Como fueron: la fundación del Ballet Nacional de Cuba y el Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, que posteriormente se convirtió en el Conjunto Nacional de Danza Moderna, hoy Danza Contemporánea. Asimismo, se creó el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, el cual permitió el despliegue de una nueva generación de creadores que proyectaron su mirada hacia una danza cubana internacional.

Dentro de esta nueva generación nace la compañía de DanzAbierta, fundada y dirigida por Boán en el año 1988, graduada de la Escuela Nacional de Arte en 1971 y Licenciada en Lenguas y Literatura Hispánica en la Universidad de la Habana en 1981. Más tarde funge como profesora titular del Instituto Superior de Arte de Cuba (ISA) dentro del programa de educación para estudiantes cubanos y latinoamericanos. Durante 15 años formó parte de la compañía Nacional de Danza Contemporánea de Cuba y participó como coreógrafa dentro del quehacer artístico de la misma; con una visión diferente de la concepción coreográfica comenzó a involucrar la técnica teatral en sus siguientes creaciones: Mariana (1980) en la cual revitalizó una tradición histórica cubana que habla de la patria, héroes y diversas historias; Adán y Eva (1980); Guernica (1983); Teoría de Conjunto (1985); Lunetario (1986), una pieza que mostraba a un individuo marginado socialmente; Cruce sobre el Niágara (1987) y Un elefante se balancea sobre la tela de una araña (1988). Fue así que decidió adoptar un estilo coreográfico diferente a lo que precedía su preparación y convirtió el proceso creativo en laboratorios de investigación del lenguaje escénico, de modo que el movimiento original de la danza solo fuera la base del trabajo. Por tal motivo su danza no es pura, es abierta, cambiante, variada, es una danza contaminada; término que utilizó para describir su danza, por una gama de recursos escénicos, la música, el movimiento, el texto y la  implicación  del espectador directamente en el espectáculo.

Al iniciar con el trabajo de DanzAbierta, Marianela se autodefinió como un grupo experimental, donde una de sus premisas era la ruptura de los límites del movimiento puro sin abandonar la investigación cinética. Se desempeñaba como coreógrafa de la compañía junto a Víctor Varela y José Ángel Hevia. Mismos que utilizaban conceptos de movimientos cercanos a la danza minimalista; estilo basado en la corriente de los años sesenta y setenta cuando surgió la ebullición de ideas y conceptos de vanguardia americana en el arte y la cual daba un máximo efecto con el mínimo de elementos. Primeramente, este estilo fue relacionado con la escultura, el diseño y la arquitectura, pero luego coreógrafos, músicos y directores escénicos comenzaron a trasladar estas ideas reduccionistas a sus propias creaciones, convirtiéndolas con una fuerte carga conceptual que exploraban el gesto natural y cotidiano para luego ser complejizado en diversas combinaciones. Atraída por esta corriente Marianela no tardó en  utilizar sus características para el desarrollo del proceso creativo de la compañía.

Boán, creó un tipo de entrenamiento basado en las técnicas de soltura y contacto, que permitían sobrevivir bajo el virtuosismo de la naturalidad, haciendo coexistir lo extraordinario con lo cotidiano para rescatar al ser humano, el personaje, la acción dramática y la emoción. Se basó en las teorías de Stanislavski, Brecht, Grotowski y en Eugenio Barba, logrando la existencia de las corrientes de la danza-teatro y posmodernismo, a través de su estrecha colaboración con Roberto Blanco, Vicente Revuelta y Víctor Varela.

Con todo el planteamiento anterior, Marianela logro perfilar el estilo de su compañía; transfiriendo la literalidad del lenguaje teatral al dancístico y explorando desde la imagen del movimiento lo cotidiano. Desde entonces encaminó sus creaciones a la crítica social, naciendo la necesidad de mostrar la realidad del hombre, unido a los problemas del país y a la sociedad misma; paralelamente ligado a la recreación del movimiento puro.

Al mismo tiempo se preocupó por integrar diferentes formas de entrenamiento para sus bailarines, como por ejemplo el de Gabri Christa, bailarina originaria de Curazao, quien integró a la compañía y con una formación en la Escuela de la Nueva Danza de Ámsterdam, fue el primer y más importante contacto con la tendencia postmoderna donde se aprendió básicamente el trabajo de Contact Improvisation (improvisación de contacto), nueva técnica de entrenamiento que no sólo trabaja los músculos sino con los huesos, los fluidos, trabajando mucho con el peso del cuerpo, el esqueleto, la ubicación de los puntos de energía, sensibilización y que aleja las respuestas físicas estereotipadas, que Marianela quería precisamente desarrollar.

Este estilo constituye hasta la fecha, una de las bases principales para el trabajo coreográfico de la compañía. Genera material útil para las creaciones de movimiento, busca que el cuerpo piense y no quede relegado ante el concepto o el argumento literario. Paralelamente a esto trabaja el uso de la voz, la improvisación y la ideokinesis. Christa, también coreografió para la compañía Un árbol un poco vibratorio y bailó Technic-Technic.

Luego, se entrenarían con el método Volando Bajo de David Zambrano, como otra alternativa de movimiento, sin abandonar el Ballet que enriquecía el trabajo de los elementos de la técnica posmoderna y por lo tanto son compensatorios. Marianela, visualizó en sus bailarines la integridad en su formación, es por ello que se preocupaba por desarrollar diferentes canales expresivos. Su fuente de inspiración ha sido infinita desde llevar textos literarios a teatro, tomando más en cuenta ¨el cómo se dice¨ al ¨qué se dice¨ que es una corriente metodológica que se nutre del análisis y la crítica literaria ofreciendo una forma muy creativa de versionar obras narrativas, hasta temas abstractos y plásticos que tienen que ver con la existencia.

Boán ve la danza y el movimiento del cuerpo, como elementos básicos y fuentes principales de la acción de búsqueda [1]. Donde implica el teatro, el canto, la emoción, la música, gestos y posturas cotidianas, contaminando todas las artes e incluyéndolas en el espectáculo coreográfico, teniendo a la danza como la fuente expresiva fundamental. Signos, códigos y géneros diferentes luchan por convivir en una estructura de collage, en el cual bailarines y espectadores son forzados a una interpretación multifacética que los presiona a viajar a través de diferentes canales expresivos, mientras que el virtuosismo del movimiento es incesante. Todas las artes se mezclan para crear un solo concepto, todo combinado con inteligencia, gracia y perfección. Una danza contaminada de todo lo que le rodea, no es una danza pura.

Marianela, es una coreógrafa con autoridad, tiene una manera muy original de moverse en escena y es capaz de dirigir diferentes métodos de creación. Al igual que ella, Eugenio Barba opina que:

Un [bailarín] debería pensar en un cómo, es entonces cuando se entrena a toda una manera de pensar, no busca en la abstracción del movimiento, le da causes a su propia energía, a como trasmitir, a cómo dirigirla, a cómo externar, y la única vía es el cuerpo en sus múltiples posibilidades de movimiento, el ritmo, la dilatación, la fragmentación. [2]

Este estilo de crear, produce un magnífico resultado escénico ya que combina la inteligencia, con la elegancia y perfección de sus bailarines. Así es para Marianela la danza contaminada, una danza en su sentido más amplio, abierto y en su capacidad de contaminarse con todo tipo de propuesta. Su propuesta metodológica para desarrollar esta forma de movimiento, supone un adjetivo que hace alusión al juego entre danza y diversas disciplinas artísticas, que a su vez sostiene un modo contundente de pureza. Desarrolló un contexto en la danza profundamente fluido y orgánico, donde abre la posibilidad incluso de involucrar desde bailarines virtuosos, hasta cuerpos no precisamente estéticos para la danza; o bien habilidades tan diversas entre los participantes, que quizás para cualquier otra persona no funcionarían, y sin embargo para ella es una oportunidad para crear e innovar.

Para muchos bailarines, su método les ha generado infinidad de movimientos, signos, imágenes, acciones y emociones; expandiendo sus conocimientos e impulsando la creación de lenguajes propios.

 

El proceso de experimentación

DanzAbierta aborda en sus obras temáticas que muestran la realidad del país, a través de mensajes históricos, sociales o personales, convirtiendo de manera crítica y desinhibida los problemas del cubano en creación coreográfica. Un cambio de mentalidad profesional es lo que propone este autor:

Una función esencial de la visión consiste en generar tensión creativa, para que la gente entienda las dificultades que ofrece la realidad actual y genere el “impulso” que se adquiere al aprender cuán lejos se está de la visión. Toda falta a la verdad puede destruir la credibilidad. [3]

Es por ello que para Boán, sentir cierta libertad para la creación de sus obras la llevó a concebir su trabajo coreográfico bajo conceptos reales y precisos; caracterizándose por manejar elementos como la palabra y el gesto como medio de comunicación objetiva. “Experimentaba, probaba, tocaba las fibras sensibles del espectador y movilizaba el pensamiento del público. Siempre fue una coreógrafa de vanguardia, dinámica y segura de lo que buscaba” [4]. Además de manejar estos códigos, algo que desde el principio Marianela utilizó para su danza contaminada fue la literalidad en la danza, una licencia para crear un cuerpo de muchas literalidades; a veces  en sus obras  se hablaba de muchas cosas pero se centraban en una. Plantea que dentro de una literalidad uno puede moverse para muchas otras y tener la idea de que el espectador no sea un ente pasivo, sino que sea un co-creador, eso forma parte del origen del grupo y es la idea de la DanzAbierta, de la literalidad.

En un principio, el trabajo con Boán marcaba nuevos caminos para sus intérpretes que procedían de una preparación académica bajo la técnica cubana y los clásicos temas que en la escuela se trataban. DanzAbierta rompía con todo lo conocido, era un mundo nuevo de enseñanzas, un laboratorio de experimentación de saberes provenientes de otras manifestaciones artísticas que llegaron contaminando la danza y junto con ella la dramaturgia danzaria.

La agrupación logró colocarse en un lugar privilegiado dentro de las manifestaciones artísticas más sobresalientes del momento, con la concepción de  obras como: El pez de la torre nada en el asfalto (1996) y El árbol y el camino (1998).

Para Boán su bailarín ideal es un intérprete que esté decidido a trascender, es decir que tenga una total entrega y participación en el proceso de creación, que esté dispuesto a quebrantar su preparación original y a indagar en otras artes, poder cantar, tocar un instrumento, dibujar, etc. De tal manera que el proceso coreográfico sea colaborativo y por ende, se logre mayor compromiso con el montaje, puesto que el bailarín pasa a ser un co-creador que aporta ideas, movimientos y experiencias. “Cada intérprete tiene que saber bien lo que está haciendo que no tiene que ser lo que el coreógrafo está diciendo, sino lo que le sirve al intérprete para moverse en la escena”. [5]

Así es como Marianela logró que el concepto de bailarín tomara otro sentido, sacaba lo mejor de cada uno, aprovechaba sus limitaciones y las convertía en fortalezas. No había uniformidad en sus cuerpos, pero si en su interpretación, en la forma de decir, hacer y actuar. Cada bailarín era un ser único y tenía un momento en la obra donde sus dotes sobresalían por encima de los demás; esto marcó la diferencia y la uniformidad en el grupo.

 

La renovación de DanzAbierta

Con la obra Chorus Perpetuus que se estrenó en el año 2001, Marianela Boán cierra con broche de oro su ciclo de creación para DanzAbierta, puesto que un tiempo después, decide dejar la compañía para buscar otras oportunidades donde continuar con su obra.

Por varios años la agrupación se enfrentó a diversas contradicciones internas y quedó a la deriva luego de la partida de su creadora. Muchos fueron los procesos creativos que se quedaron sin concretar y otros tantos que no obtuvieron el resultado esperado. No obstante, la compañía se mantenía unida a pesar de la problemática y sus constantes desafíos coreográficos. Sus integrantes reafirmaban que todavía quedaba mucho por reinventar y continuaban siendo leales a sus principios estéticos y su danza contaminada. 

Luego de pasar por una amplia lista de coreógrafos y diferentes montajes sin relevancia, Guido Gali director asistente de Marianela, logró darle una nueva imagen a la compañía con el estreno de la obra Malson en el 2009, coreografía de Susana Pous, bailarina, coreógrafa y profesora de danza contemporánea, quien desde el 2001 formaba parte de la compañía como bailarina y que a pesar de nunca antes haber mostrado un interés particular por la danza de Cuba, con una extensa formación recibida de grandes maestros como  David Zambrano, Carl Paris, David Dohrfman; y estudios en Martha Graham Center and Dance Space de Nueva York, así como en el American Dance de la Universidad de Durham, logró ser la directora artística de DanzAbierta y la ha convertido hoy día en una de las compañías más sobresalientes a nivel mundial.

Susana ha intentado mantener el estilo y potencial creativo del danzante, pero con nuevos desafíos. Trabaja con la imagen de Cuba pero desde un plano visual diferente; a medida que va entendiendo las costumbres y tradiciones de la sociedad cubana, se logra sumergir en la vida del cubano para dar partida a sus creaciones. Justo así concibe el montaje de Malson, en donde se refleja el trabajo de la técnica, la línea de los bailarines, la limpieza en los movimientos, la belleza plástica y un minucioso trabajo investigativo. La compañía al fin encontró nuevamente su rumbo, así lo afirma el diario Juventud Rebelde:

Con Malson, DanzAbierta demuestra que sigue jugando un papel protagónico dentro de la danza cubana, que no es ruptura sino continuidad. En el final de la obra, el mar ancho y lleno de esperanzas, nos reafirma que todavía queda mucho por reinventar, queda mucho por bailar para estos jóvenes que tienen en sus manos el legado de una compañía como esta, una posición envidiada sin lugar a dudas. Con espectáculos como Malson, sigo apostando por la inteligencia de todos ellos. [6]

Así es como luego de muchos coreógrafos, han encontrado una manera de hacer danza, y le han dado un sello especial a la compañía. Primero Marianela Boán, ahora Susana Pous y que en conjunto con la asesoría de varios intelectuales cubanos como: Vivian Martínez Tabares, Noel Bonilla, Carlos Celdrán, Raúl Martín, Carlos Díaz y Nelda Castillo, han ayudado a la concreción de una estética y movimiento teórico para el desarrollo de la escena cubana y recorrido un camino lleno de conocimientos y descubrimiento de nuevos estilos.

Susana, ha defendido no solo el nombre sino el sello de la compañía y se ha ido renovando constantemente al pasar de los años. Ha logrado encontrar nuevamente ese espacio contaminado que dejó como legado Marianela Boán, su capacidad de crear, innovar y esa vitalidad de la cultura cubana. Quizás con una nueva imagen, pero definitivamente están de vuelta, han encontrado su camino y su continuidad.

La forma de trabajar de Susana, se caracteriza por dirigir sus clases y procesos creativos en función de sus montajes coreográficos con una tarea orientadora, transformando al bailarín hasta obtener la imagen que se propone o aspira para su pieza danzaria. Para el entrenamiento presenta una clase y la mantiene durante un período de dos a tres meses, buscando que cada bailarín se familiarice y asimile todo el contenido, utilizando a diario el método explicativo-ilustrativo. Su sistematicidad le permite valorar las capacidades de interiorización de cada bailarín y percibe fácilmente el desarrollo de sus habilidades.

Para la creación de una obra, utiliza diversas acciones para facilitar la creación; a través del trabajo de improvisación investiga sobre lo que a un individuo le gusta mostrar y lo que oculta por ejemplo, para ello utiliza la acción y el apoyo de imágenes, es así como logra que una imagen y una acción tenga un peso conceptual.

Indiscutiblemente para Pous, todos los seres son potencialmente creativos y están matizados por un mundo interior; desde ese punto comienza a trabajar la creatividad, explora desde las vivencias propias del ser humano, sensaciones, imágenes, emociones y estimula el desarrollo intelectual de sus bailarines. Así la teoría de Lecoq concuerda y apoya las acciones de Susana, puesto que existen diferentes técnicas de actuación y  metodologías que han logrado grandes aportaciones en el campo dancístico:

(…) el ser humano (…) sabemos que se pone en movimiento por las pasiones, por los sentimientos, por los estados de urgencia.  Y es esto lo que me interesaba, saber cómo funcionaba el hombre de todos los hombres, no el hombre de una opinión, sino en su propia naturaleza, e interesarme en los comportamientos de la gente. [7]

Esto definitivamente conducirá a los intérpretes a encontrar en el entorno los elementos necesarios para realizar ejercicios que lleven al bailarín a interiorizar sus motores de movimiento y que al igual que Pous, logran conocer más a fondo la estructura creativa de cada bailarín.

Ahora bien, para las improvisaciones proporciona un ambiente de confianza, observa y deja que cada individuo investigue al máximo sus posibilidades mediante el método de la búsqueda parcial, donde presenta una pregunta o idea y participa conjuntamente en la solución, trabaja a partir de la pauta, el bailarín le proporciona el material y en conjunto se busca el resultado final. La misma Marianela Boán decía: “A mi intérprete ideal le llamo intérprete trascendente. Para escoger bailarines observo sus ojos tanto como su cuerpo, observo su información técnica y su fisicalidad y observo sobre todo a la persona en sí, su necesidad inapelable de estar ahí, su curiosidad y su sed”. [8]

Por otro lado, Susana ha fusionado en sus creaciones la danza con el video, ha utilizado elementos como zapatos de tacón, usado la voz (canto) y expresiones más teatrales. Como fue el caso de la obra Malson, donde estudiaron y ejercitaron cómo bailar la danza contemporánea con zapatos de tacón. Utilizó como estrategia para lograr su objetivo la creación primero de frases, luego su ejecución con zapatos de tacón bajo para que las bailarinas sintieran como centrar y equilibrar el cuerpo, ubicar los nuevos puntos de apoyo del pie y finalmente lograr movimientos fluidos y limpios.

Otro gran ejemplo, fue la creación de su última pieza Show Room, obra donde en su escritura coreográfica creó dos espacios ficcionales (tras bambalina y el escenario), dedicó mucho tiempo a los talleres de montaje sobre la máscara. Su objetivo en esta pieza era que solamente con el rostro se pudiera mostrar lo externo y lo interno de cada individuo. Para lograrlo, realizaron ejercicios diarios para activar los músculos faciales con movimientos de contracción y release, buscando emociones personales para luego reflejarlas en el rostro y mantenerla como una foto por tiempo indefinido. “Fue un proceso muy excitante,  muchas veces de tanta alegría contenida terminábamos aflorando las tristezas y amarguras que nunca queremos sacar a flote”. [9]

Susana tiene una visión sobre el proceso formativo de la danza diferente a muchas agrupaciones, por ejemplo la Compañía Danza Nacional de Cuba, mantiene en sus clases de técnica la Danza Moderna, luego ejecutan y hacen montajes coreográficos con un estilo y técnicas contemporáneas. Para Pous este proceso debe ir ligado al proceso creativo y estar en correspondencia con el lenguaje que se usa en la creación; considera que el entrenamiento ligado a la creación brinda al bailarín mecanismos para que desarrolle la improvisación de manera acertada. Su mayor preocupación es cuando el proceso de formación de un bailarín es totalmente ajeno al proceso creativo, supone que debe existir una unión para obtener resultados satisfactorios. Para ella, es muy importante que lo anteriormente planteado sea cambiable en dependencia de las necesidades del creador.

 

Conclusión

DanzAbierta, una compañía que investiga y se entrena en la intimidad de un espacio en el que no participa ninguna persona externa al proceso, donde en las sesiones de trabajo prolongadas impera el silencio y la observación, logra en un intérprete la expansión de su energía, la proyección de su presencia en el entrenamiento y en la escena, le permite la capacidad de despojarse de su cotidiano día a día, fortaleciendo su cuerpo y su interior, así como estructurar su mente y crear un compromiso entre cuerpo-mente-emotividad llevado al máximo, propiciando variadas posibilidades creativas, sin salirse de la estética de la compañía.

A modo de reflexión, se puede comprender que aunque siempre existan excelentes bailarines con una formación técnica sorprendente y creadores con una sólida experiencia, deberá de permanecer la motivación y el compromiso por el arte. Puesto que como ya se mencionó anteriormente, los estudios en danza están enfocados principalmente al desarrollo de la técnica y no a la interpretación, y quizás si se compara la situación con épocas anteriores, no hay mucha diferencia, pero seguramente si existen elementos que se pueden rescatar. En este sentido, se considera primordial implementar la investigación como medio para incrementar el conocimiento, tal como lo proponen Marianela Boán y Susana Pous. Buscando de este modo, nuevos pensamientos y modelos a seguir, para dejar atrás la enseñanza basada en imitación y repetición de patrones sin coherencia ni lógica.

 

Fotografía: Jessica Barraza. Obra “Presagio”, con Deimos danza contemporánea (compañía representativa de la facultad de artes, U.A.CH.

 

 

 

Índice de citas

[1] QUIÑONES, Alfonso. Marianela Boán y su danza contaminada. República Dominicana: revista Diario Libre, 2010. Disponible en línea: http://www.diariolibre.com/revista/marianela-bon-y-danza-contaminada-MODL246659

[2] BARBA, Eugenio. Teorías de la Actuación, 2011. Disponible en línea: http://tactuacion.blogspot.mx/2011/11/eugenio-barba_8600.html

[3] SENGE, Peter. La Quinta Disciplina en la Práctica. Argentina: Ediciones Granica S.A., p.329, 2005. Disponible en línea: https://books.google.com.mx/books?isbn=9506414300

[4] BORGES, Mercedes. Del Libro Temas sobre la danza. Súlkary Danza, 2011. Disponible en  línea: http://sulkarydanza.blogspot.mx/

[5] PAJARES, Fidel. La danza contemporánea cubana y su estética. Cuba, Ediciones UNIÓN, p.185,  2005.

[6] JUVENTUD REBELDE. El regreso afortunado de DanzAbierta. Cuba: Diario de la Juventud Cubana, edición digital, 2009. Disponible en línea: http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2009-06-17/el-regreso-afortunado-de-danzabierta/

[7] LECOQ, Jacques. El cuerpo poético: una pedagogía de la creación teatral. Barcelona, España. Alba editorial, 2003.

[8] DÍAZ, Bertha. Entrevista a Marianela Boán, Revista El Sótano, 2012. Disponible en línea: http://boandanza.wix.com/marianela-boan#!entrevista-bertha-diaz/cba3

[9] CASTILLO, Mailyn. Entrevista personal. Chihuahua, México, 2015.