La experiencia profesional en el docente de diseño El desarrollo de competencias profesionales en los alumnos de diseño como eje central de la competitividad de los egresados

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Décimo Sexta Edición Diciembre 2016
Actualizado: Thursday, December 29, 2016 - 21:33
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ARTÍCULO

 

 

Palabras clave:

Clientes, empleabilidad, competencias profesionales, perfiles, profesores

 

Abstract

La búsqueda de un perfil específico en los egresados de las universidades que asegure, dentro de la medida posible una buena inserción laboral, ha sido una meta que ha tomado fuerza en los últimos años en nuestro país ante la incapacidad de la economía en absorber a los egresados de las mismas. Un perfil específico en los docentes es necesario como un nuevo elemento a considerar en la elección de los mismos. Mucho se ha estudiado sobre nuevos temas impartidos en las instituciones desde hace años, como la innovación, pero los resultados nos siguen mostrando que es imposible enseñar a innovar si no se ha hecho innovación fuera del ámbito académico.

 

La propuesta puede parecer agresiva, pero nuevos tiempos y nuevos problemas requieren de nuevas ideas y procesos. Mucho se ha hablado, discutido y escrito sobre los perfiles ideales en los docentes de diseño tanto en nuestro país como en el extranjero, y aun cuando parecería que con los años que lleva esta discusión se debería de haber llegado a un consenso, la realidad nos dice que este tema está aún lejos de encontrar una solución que tenga satisfechos a todos los actores de este tema, al menos en nuestro país.

 

Y parte de la responsabilidad de esa situación la han tenido los mismos actores, al no definir de manera satisfactoria cuales son los elementos a evaluar en una comparación justa sobre la calidad de los egresados, o cual de todos los actores del proceso de enseñanza en educación superior es quien debería regir la dirección y la tendencia de una profesión. Especialistas en pedagogía, mercadotecnia, administración de instituciones de educación superior y otros, no llegan a un acuerdo de a quien se debería de tomar en cuenta al momento de establecer parámetros de medición sobre la efectividad de su actuar, sin embargo, mucha de esta situación se debe más a un exceso de protagonismo por los participantes, que a una situación de ambivalencia en la definición del “cliente” de la educación superior.
 

De esta manera, podemos definir como “cliente” de una Institución de Educación Superior (IES), a la misma sociedad en donde los egresados de ella se integran como  elementos productivos y activos de la misma. Esa misma sociedad es la que premiará con mayores contrataciones y/o oportunidades de desarrollo a profesionistas que cumplan con las expectativas de ella y que aporten una actividad valiosa por medio de la entrega de productos necesarios para la misma. El caso contrario, que vería a profesionistas que no encuentran trabajo ni desarrollo en esa sociedad, nos indicaría la poca pertinencia de los egresados de una IES, con el consiguiente malestar de ellos, la migración hacia otros lugares donde existan posibilidades de trabajo y la consiguiente desaparición de los programas académicos que la sociedad no demanda.

 

Por otra parte, el asegurar en la medida de lo posible una transición fluida entre el medio académico y el medio laboral por parte de los egresados de las IES es una meta difícil de cumplir o de establecer el mínimo de requerimientos que el egresado deberá de tener. A este tema se le conoce como empleabilidad, definiendo la misma como la serie de habilidades y competencias que el egresado deberá de tener para obtener empleo y ser exitoso en aquellas ocupaciones a las que se dedique, beneficiando con ello a si mismo, la fuerza de trabajo, la comunidad y la economía. (Yorke, 2004)

 

Lo que nos lleva a la pregunta importante en nuestro tiempo, las IES ¿están desarrollando la empleabilidad en sus egresados?, y de ser así, ¿que perfil de profesor es el que ayuda más al desarrollo de esta competencia?, porque aun cuando existen instituciones que pregonan que su modelo educativo está orientado hacia la empleabilidad, las investigaciones desarrolladas por el autor nos indican que el elemento más importante que hace funcionar un modelo educativo con esta orientación es el docente que autoriza y/o supervisa la actividad de vinculación laboral de las IES. (Gaytán, 2014)

 

Veamos nuestras preguntas; ¿las IES están desarrollando la empleabilidad en sus egresados?. Para resolver esta pregunta de una manera afirmativa, se requeriría en primer lugar que las instituciones de educación superior tuvieran claramente definidas las competencias que el mercado laboral está demandando en su ciudad, región o país, para lo cual deberían de contar con una fuente de información del mismo vía asociaciones profesionales, colegios profesionales, consejos consultivos integrados por algunos miembros del mercado laboral o al menos por docentes cuya actividad profesional sea lo suficientemente relevante como para poder definir las competencias de una manera acertada. Sin embargo en nuestro país existen pocas asociaciones y/o colegios profesionales y no todas las universidades cuentan con consejos consultivos con miembros externos a las mismas, lo que nos deja en el último escenario el cual es una paradoja.

Si bien, se calcula que en las universidades de nuestro país la relación entre profesores de tiempo parcial contra profesores de tiempo completo debe de promediar alrededor del 8.5 vs 1.5, un análisis más profundo nos podrá presentar una situación oculta que no favorece el objetivo de tener profesores de tiempo parcial que son quienes deberían de ser el enlace entre las instituciones y el medio laboral; de ese 85% aproximadamente que existe de profesores, podemos estimar por inferencia de conocimiento de múltiples IES en diferentes lugares del país, que quizá hasta un 90% de ellos son profesores cuyo ingreso más importante radica precisamente en la docencia, encontrando casos en los que algunos de ellos colaboran hasta con tres o cuatro instituciones en su localidad. Lo que necesariamente nos lleva a la segunda pregunta; ¿que perfil de profesor es el que más ayuda a desarrollar las competencias profesionales en los alumnos?, definitivamente, podemos describir dos tipos de docentes: Profesores de tiempo completo, que se han integrado a la academia después de una larga trayectoria profesional y que cuentan con el respeto del medio laboral, permitiendo con ello establecer los contactos necesarios para tener actualizados los programas académicos.

Profesores de tiempo parcial, en donde el ejercicio profesional conforma su principal fuente de ingresos, y dedican un tiempo determinado y dependiendo del caso, relativamente corto a una institución de educación superior, principalmente en el área de su ejercicio profesional.

 

Ciertamente convertir profesionistas exitosos en docentes igualmente exitosos no es una tarea fácil, y es fuente eterna de quejas sobre la capacidad de enseñanza de quienes tienen a la docencia como actividad complementaria y hasta de voluntariado que corre a la par de su actividad profesional, sin embargo es precisamente la labor de las IES las de identificar y capacitar a aquellas personas que tengan los conocimientos de la profesión y la vocación de la enseñanza, de forma que puedan convertirse en agentes de cambio eficientes y necesarios. ¿Esto relega a una función secundaria a los profesores de tiempo completo?, por supuesto que no, pero ya entrados en la definición de perfiles podemos decir que un profesor de tiempo completo, con unos 25 años de ejercicio profesional, tiene mucho más que aportar en el desarrollo de las competencias profesionales que otro cuya actividad profesional es de pocos años o carente de ella. Estos últimos profesores deberían aportar su trabajo en áreas más técnicas o teóricas de la enseñanza del diseño.

 

De la misma manera en la que no aceptaríamos ser tratados por un médico cuya experiencia profesional es nula, mínima o peor aún, exclusivamente en ambientes controlados (digamos dummies humanos), nuestros clientes merecen que el egresado de la carrera de diseño tenga las competencias necesarias para poder ofrecer un servicio que sea de alta calidad, propositivo, innovador y sobre todo, generador de valor para sus productos y/o servicios. Al final del día, precisamente la capacidad de un egresado de una institución determinada que es capaz de agregar valor a sus clientes, lo diferenciará de los egresados de otras IES y le dará a la primera un mayor prestigio y pertinencia de su modelo educativo.

 

Esto nos lleva al centro del problema, ¿Existen clasificaciones o modelos de evaluación de las competencias profesionales que nos permitan definir un listado de las IES más competitivas a nivel nacional en el tema del desarrollo de esas competencias profesionales?, desgraciadamente aún no. Si bien tan solo el hecho de la definición de las competencias profesionales puede representar un problema, los sistemas de clasificación de IES que existen en nuestro país no han podido obtener un buen grado de credibilidad entre el medio académico y sus elementos de evaluación son tan vagos que se obtienen datos en el mejor de los casos absurdos, como el de un reporte del 2015 que colocaba al ITESM (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey) como la institución de educación superior en el lugar número seis de las mejores escuelas de diseño gráfico en nuestro país, aun cuando el ITESM no cuenta con este programa académico.

 

En definitiva, cualquier modelo de evaluación que pueda ser desarrollado en el futuro, deberá contar con un apartado especial en referencia a la pertinencia de las competencias desarrolladas contra las demandadas por el medio laboral y el porcentaje de docentes cuya actividad primaria es el ejercicio de la profesión deberá de ser analizado a mayor detalle y determinar el porcentaje más adecuado para el logro del desarrollo de esas competencias por parte de los alumnos. Teniendo este apartado un peso específico mayor en la evaluación general de lo que tiene el día de hoy, por lo que dejaremos este tema para un momento en el futuro.

 

¿Que es lo que más nos interesa?, definitivamente asegurar que los egresados de las universidades cuenten con un mínimo de competencias profesionales que garanticen un rápido y efectivo ingreso al medio laboral y que además esas competencias le permitan desarrollarse dentro del mismo incrementando su valor y por ende, su retribución. El American Institute of Graphic Artists (AIGA) ha definido desde hace tiempo cuales son las competencias profesionales que los egresados de las universidades deberán poseer para una adecuada inserción laboral, destacando las siguientes:

 

Habilidad para crear y desarrollar respuestas visuales a problemas de comunicación, incluyendo el entendimiento de jerarquía, tipografía, estética, composición y construcción de imágenes con significado.
Habilidad para resolver problemas de comunicación incluyendo la identificación de problemas, investigación, análisis, generación de soluciones, prototipado, prueba de usuario y evaluación externa.
Amplio entendimiento de temas relacionados con  los contextos cognitivos, sociales, culturales, tecnológicos y económicos del diseño.
Entendimiento y habilidad para el uso de herramientas y tecnología.
Habilidad para ser flexible, ligero y dinámico en la práctica profesional.
Habilidades de comunicación y gestión necesarias para funcionar productivamente en grandes equipos interdisciplinarios y estructuras organizacionales ¨horizontales¨.
Entendimiento de cómo se comportan los sistemas y aspectos que contribuyen a los productos sustentables, estrategia y práctica.
Habilidad para construir argumentos verbales para soluciones dirigidas a diversas audiencias y/o usuarios, temas de estilos de vida y operaciones de negocios y organizacionales.
Habilidad para trabajar en un medio ambiente global con el entendimiento de la conservación cultural.
Habilidad para colaborar productivamente en grandes equipos interdisciplinarios.
Entendimiento de la ética en la práctica profesional.
Entendimiento de temas embebidos incluyendo causa y efecto, habilidad para desarrollar criterios de evaluación de proyectos para audiencias y contextos.

 

Quizá el elemento más importante a destacar es como aun cuando se hace mención del uso de herramientas y tecnología, este punto no es el único ni el más importante de las competencias profesionales que deberán de tener los diseñadores, más sin embargo al revisar algunos de los planes de estudio de diferentes universidades de la localidad (Monterrey), parecería que es la única habilidad a desarrollar en sus programas académicos, lo que comenzaría a explicar el alto nivel técnico y bajo nivel profesional que tienen esos egresados y por ende, su minusvalía en el medio laboral.

 

No debemos de olvidar que es la misma sociedad la que premia o castiga a los egresados de las universidades respecto a la pertinencia y/o valía de los conocimientos y competencias con las que egresan, quienes estamos en la docencia del diseño no debemos de perder de vista sus exigencias.

 

 

 

 

Gaytan, J., (2014) ¨La empleabilidad como elemento diferenciador en los modelos académicos orientados a la vinculación laboral¨, Tesis doctoral, Universidad del Valle de México

Yorke, M., (2004) ¨Employability in Higher Education: what it is- what it is not¨, Higher Education Academy/ESECT