Quinta Edición Junio 2008

  La denominación de la electrografía deriva de dos principios físicos: la electricidad y la luz, que se concretan en el comportamiento fotoconductor de algunos cuerpos, debido a la luminosidad y a la atracción que se provoca entre la estructura semejante por el efecto triboélectrico. Este procedimiento o proceso ocurre así: un original es iluminado fuertemente por la luz de una potente lámpara o flash. Las zonas blancas reflejan la luz casi totalmente, los negros la absorben sin reflejar y los grises o colores, dependiendo de su índice de reflexión, lo harán en mayor o menor intensidad. En ese momento se crea una imagen luminosa constituida por cargas eléctricas que es doble del original y donde la imagen del papel se imprime con el calor o presión, obteniendo la fotocopia o imagen final. Creado apartir del Copy-Art. Nace como un producto de la mercadotecnia, entre el arte y la tecnología.   El crítico de arte Christian Rigal, lanzó, por vez primera en 1980, un artículo sobre la electrografía: “Termino técnico de carácter genérico que indica todo un conjunto de procedimientos de impresión y de reproducción de imágenes que se caracterizan por la transferencia de la tinta al soporte mediante atracción electrostática” publicado para la revista francesa B á T.[1] y que menciona en unas escuetas notas, sobre electrografía y Copy-Art... Otros términos que se manejan para referirse al mismo campo son: copigrafía, fotocopiadora de arte, reprografía, xerografía y que solían enmarcarse en una tendencia denominada en Estados Unidos como Copy-Art.[2]   La electrografía constituirá una evolución permanente para la impresión, creará un concepto entre hombre y máquina, de tal manera que generará una nueva semántica cultural y sugerirá que es posible la coexistencia de tiempos, espacios diversos de avances tecnológicos en el arte, en su condición sublime de lo humano, no es ajeno a estas analogías. Y es lógico: la esfera creativa, si lo pensamos a partir de la problemática propuesta por Erwin Panofsky, al proclamar que “el artista debe ser ojos, oídos y voz de su tiempo”[3], pero no está exento de la realidad instalada en los primeros decenios del siglo XX, en el arte con el ingreso del régimen de las vanguardias y recopilada ya en la década del 60, cuando los avances en el estudio teórico de la obra adosaron la representación en el Pop-Art norteamericano al consumismo y que ahora están presentes en el escenario que Marshall Mc-Lujan y Herbert Marcuse idearon con su modelo de la presencia que está legitimado por la tecnología contemporánea basada en la electrónica.[4] El autor considera los conceptos de tiempo único, lineal y puntualizado; extrapolación de los márgenes; artefactos seriados y reproducidos en superposición, hasta cierto punto similar al “ready-made” que en su momento exploró Marcel Duchamp,[5] detalle y fracción, planteando la llegada al conocimiento a través de este fragmento convertido en poética cuando renuncia a la voluntad de reconstruir el todo al que pertenece y se produce y goza en función de su carácter de metamorfosis.[6] Al cambiar, el artista visual, a un mouse para crear con gran exactitud un recorte, contraste, degradado de color, brillo, elementos de cuya combinación estético-sistemática, brota la sensibilidad que el artista quiere transmitir en cada una de sus obras, tal es caso del videoclip o videoarte, tan en boga por la creciente propuesta de instalación, desorden y caos (aunque se planteó, un orden en el desorden), complejidad, disipación y distorsión. Un Sentido de orden.   La computadora produce la realidad virtual simultáneamente con los medios interactivos, como el hipertexto, el correo electrónico, la música, el multimedia o robótica. El celebro electrónico nos deslumbra un cambio radical para la cultura humana, como el que se determinó en el Renacimiento. El reciclaje de imágenes como la pintura en óleo, un grabado o punta seca, o un dibujo es una herramienta perfecta de la posmodernidad. En su momento dijo Omar Calabresse,[7] una re-lectura del momento Barroco en tanto “acumulación, densidad, inestabilidad, mutabilidad y desarticulación,” de todo vértice de regencia, suprimiendo los centros únicos, reproduciendo los detalles y haciendo cuestionar la instancia de matriz de la uniformidad al multiculturalismo con los avances tecnológicos, según Brea.[8]   Lo digital, entendido como una superestructura contenedora de sustracciones de la realidad, encarnaría lo que Arthur C. Danto denominó “la muerte del arte”.[9] La belleza es un delito estético ahora no deja ser un decadente vestigio del pasado.[10] Pero las minorías sociales, como el gay, el feminista, el chicano, el de los negros y el arte digital, están ligadas a la tecnología Como Dice: Andrea Di Castro.[11] La imprenta en su momento cambia al mundo. El efecto de la tecnología es como lo fue la rueda, la pala, el pincel y la pintura de las cuevas de Lascaux, como las formas primitivas que ahora se retoman en otro contexto, Internet, imágenes y sonidos, como repuesta de una semántica actual, encaminada a la tecnología como una cultura informática de nuestro tiempo.   Cuando las tecnologías caen en manos de los artistas, la computadora deja de ser una máquina, transformándose en un medio de expresión de su tiempo, de una cultura informática cada vez más común en nuestra sociedad.     M. A. V. Jorge Vázquez Sánchez. Febrero 2008.           Bibliografía   Alcalá Mellado, J. R. y J. F. Ñíguez Canales. Los seminarios de Electrografía, Universidad Politécnica de Valencia, Canon, 1988. Brea José Luis. Un ruido secreto el arte en la póstuma de la cultura, Mestizo, Murcia, 1996. Calabrese, Omar. El lenguaje del arte, Paidos, Barcelona, 1997. _____________. La era neobarroca, Cátedra, Madrid,1994. Malvido, Adriana. Por la vereda digital, CONACULTA, México, 1999. Panofsky, Erwin. El significado del arte, Alianza, Madrid, 1985. Bibliografía de páginas de Internet Alonso Díaz Carlos. “El atril y el software: Una aproximación hacia el arte digital”, 2003. (DE, 30 octubre 2002:http://el-planeta.com/futur/art1.htm). J Campal José Luis. “Unas escuetas notas sobre electrografía y copy-art”, 2002. (DE, 28 Octubre 2002:http:abatorum.es/mermail/electrografia.htm). Manuel Calderón. “Arthur C. Danto: La belleza no volverá al arte” 2005. (DE, 13 de junio 2006:http://larazon.es/).             [1] José Luis Campal. “Unas escuetas notas sobre electrografía y copy-art”, 2002. (DE, 28 Octubre 2002: http:abatorum.es/mermail/electrografia.htm). [2] J. R. Alcalá Mellado, y J. F. Ñíguez Canales. Los seminarios de Electrografía, Universidad Politécnica de Valencia, Canon, 1988, pág. 117. Copy Art.: Neologismo sajón que, traducido por Arte de la copia del acto de copiar, e incorporado al conjunto de actuaciones del Proccess-Art. Resulta el vocablo generalizador del conjunto de actividades con fines artísticos que se generan en torno a la copiadora xerográfica de reproducción. Bajo este término se agrupan también trabajos que utilizan técnicas y procedimientos en conexión con la xerográfica, como la electrorradiografía, la termocopia, la telescopia y todo tipo de técnicas mixtas con ordenadores y vídeos que imprimen electrográficamente. Asimismo, se incluyen todas las manifestaciones y tendencias expresivas que se generan en torno a las copiadoras, como el Body Art., Copy Motion, etc. [3] Erwin Panofsky. El significado del arte, Alianza, Madrid, 1985, pág. 28. [4] Omar Calabrese. El lenguaje del arte, Paidos, Barcelona, 1997, pp. 115-116. [5] José Luis Brea. Un ruido secreto el arte en la póstuma de la cultura, Mestizo, Murcia, 1996, pp. 5-22. [6] Metamorfosis: Ilusión de metamorfosis generada por la computadora, creada mediante gráficos foto realistas y efectos animatrónicos. Adriana Malvido. Por la vereda digital, CONACULTA, México, 1999, pág. 66. [7] Omar Calabrese. La era neobarroca, Cátedra, Madrid, 1994, pp. 12-45. [8] José Luis Brea. Op. cit., pág. 128. El multiculturalismo es una estrategia paternalista mediante la cual la cultura occidental ensaya mantener su condición hegemónica astutamente transfigurada en apertura meta discursiva a la presencia de la diferencia. En el “multiculturalismo” actual, falsamente tomando por mestizaje, la occidental pretende convertirse en meta cultura, en “cultura de culturas”, ya que no les es dado mantenerse su hegemonía horizontal. [9] Carlos Alonso Díaz. “El atril y el software: Una aproximación hacia el arte digital”, 2003. (DE, 30 octubre 2002:http://el-planeta.com/futur/art1.htm). [10] Manuel Calderón. “Arthur C. Danto: La belleza no volverá al arte” 2005.(DE, 13 de junio 2006:http://larazon.es/). [11] Andrea Di Castro, citado por Adriana Malvido, Op. cit., pág. 61.

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